Nací en Sant Cugat del Vallès, pero crecí entre Navarcles y Manresa. Hoy vivo en Andorra, entre montañas. A los 17 un accidente me rompió el fémur y tuve que aprender a andar otra vez. Ese miedo a apoyar la pierna, a agacharte o a caerte lo conozco desde dentro.
Años después, trabajando en la farmacia, vi a muchas mujeres salir con una receta y sin ninguna pauta de ejercicio. De ahí nace Tu Fisio Te Mueve.
También he tenido épocas malas. Bobby, mi cocker, llegó en un momento en que me sentía vacío. Una señora del pueblo tenía una pareja de cockers y criaba; de ahí salió él. Hoy tiene 14 años y me ayudó a salir adelante más de lo que se imagina. Por eso, cuando una alumna me cuenta que después del diagnóstico se siente perdida, sé de qué me habla: se sale, y mejor acompañada.
Cuando no estoy grabando, estoy fuera: subo montañas con esquís, corro, compito en Hyrox y, en cuanto puedo, me escapo al mar a bucear. La montaña me ha enseñado casi tanto como la carrera.
Un día me dolía la rodilla izquierda y tuve que bajar despacio. Paso a paso, mirando dónde ponía cada pie, mientras otros me adelantaban. Llegué abajo igual. Ese día entendí algo que hoy repito a cada alumna: no hace falta ir rápido, hace falta llegar. Si bajar una escalera te da miedo, no estás haciendo nada mal por ir despacio. Lo estás haciendo bien.
Otro día subíamos y el viento era cada vez más fuerte. Cada paso costaba más que el anterior, y dimos la vuelta antes de llegar arriba. No fue rendirse. La montaña seguía allí, y nosotros también, para volver otro día. Con el hueso pasa lo mismo: escuchar al cuerpo y parar a tiempo forma parte del camino. Lo importante es poder volver a intentarlo la semana que viene.
No recuerdo cuál fue mi primera montaña después de romperme el fémur. Y creo que eso dice mucho. Cuando tenía 17 años, volver a andar sin miedo me parecía imposible. Un día, sin darme cuenta, subir una montaña dejó de ser una hazaña y pasó a ser algo normal. Es lo que me gustaría que te pasara a ti: que dentro de un tiempo no te acuerdes del día en que perdiste el miedo a coger peso, porque ya forma parte de tu vida.
Mi mantra es «siempre creciendo, por dentro y por fuera»: disciplina, y dar las gracias cada día.